SOCIEDAD DE ÜAbfcs ESPAÑOLES
INSTANTÁNEAS
REVISTA CÓMICO-LÍRICA
EN m ACTO Y CINCO CUADROS. EN PROSA Y VERSO
ORIGINAL DE
Cflí^IiOS fll^HlGHES y JOSÉ LÓPEZ SlIiVfl
mú&ica de Jos maestres
T0RREGR08A y VALVERDE (HIJO)
SEGUNDA EDICIÓN
MADRID
SALÓN DEL PRADO, 14, HOTEL
1©02
IIV^TAIVOrAlVE^Aí^
Esta obra es propiedad de sus autores y nadie po-
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla
en España ni en los paises con los cuales so hayan
celebrado ó se celebren en adelante tratados interna-
cionales de propiedad literaria.
Los autores se reservan el derecho de traducción.
Los comisionados y representantes de la Sociedad
de Autores Españoles son los encargados exclusivamente
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del cobro de los derechos de propiedad.
Queda hecho el depósito que marca la ley.
INSTANTÁNEAS
REVISTA CÓMICO-LÍRICA
EN UN ACTO Y CINCO CUADROS. EN PROSA Y VERSO
ORIGINAL DE
Garlos flraiehes y José Itópez Silva
imisica de los maestro
T0RREGR08A y VALVERDE (HIJO)
Estrenada en el TEATRO ELDORADO de Madrid, la noche
del 28 de Junio de 1899
SEGUNDA EDICIÓN
MADRID
VELA8C0, IMP., MARQUÉS DK 8AIÍTA ANA, 11 DÜP."
Teléfono número 551
iOOS
REPARTO
PERSONAJES
ACTORES
MONAGUILLO 1." Sra. Perales.
^^^^ ^•''- • ' ! Seta. Astort.
VECINA (
SÓLITA Sra . Valverde.
BRAULIA González.
/ Perales.
\ Srta. Astort.
MARIPOSAS { Blanch.
Velasoo.
Urrutia.
UNA SEÑORA Sra. Banoyio. .
REPRESENTANTE del MusicHall. \
MELITÓN J
UN MANGUERO \ Sr. Rodríguez.
PICAVEA \
GORDILLO /
TERESIANO Moxcayo.
UN BARRENDERO )
( Fernandez.
UN ACOMODADOR ^
QUINIDIO I
UN MANGUERO. ) Barraycoa
GUARDIA Abejar.
LUIS Peral.
UN ESPECTADOR Castillo.
MANGUITO Niño Ibáñez.
Coro general
Cuadro de baile andaluz, en el que toman parte Dolores y
Salud Rodríguez, el tocador de guitarra Joaquín Rodríguez y
el cantador Antonio Pozo (El Mochuelo)
ACTO ÚNICO
Decración.— Telón corto de selva
ESCENA PRIMERA
TERESIANO aparece montado en una burra y con una máquina
fotográfica en la mano
(compungido.) ¡Me se ha escapao!... ¿Que si ha
sío á mí?... A mí, sí señor; á Teresiano Go-
llada y Más. Y lo que más siento es que me
se ha escapao en una reunión en que éramos
deciséis personas, el alcalde decisiete, y la
burray yo deciocho. ¡Escapárseme á mí la
novia! ¡Qué rica era! La conocí en su dome-
cilio; su padre, que es un gran cosechero,
liabia fundao una liga contra la filoxera y
nos había nombrao vocales á mí y á otros
cuantos jóvenes; yo vi á Sólita un día de se-
sión y me enamoré, y el padre, que era listo,
lo notó y conoció que yo iba allí por algo
más que por la liga; pero desimuló porque
yo era el mejor vocal. En esto la chica y yo
habíamos concertao la fuga... Bueno, pus,
¿con quién dirán ustés que se ha fugao?...
i^us con otro vocal... ¡Na, que se conoce que
607309
— . 6 -
se había empeñao en hacer una fuga de
vocales! ¡Y ha ido á escoger el peor, á Do-
mingo Pamplinas!... Toavía me acuerdo del
momento en que me dieron la noticia de la
fuga de Sólita; ¡qué día aquel! Viene un
amigo y me dice: «Teresiano, Fe te ha esca-
pao la novia.» — «¿Sólita?» — «No, con Pam-
plinas. » — «¿Pero se ha dio Sólita?» — «Sí, so-
lita con él.» Vuelvo grupas, llego ámi casa-
habitación, cojo una pistola, la cargo, apun-
to... apunto el día en que se fueron, me pon-
go el cañón en la sien, y ¡pum! entramitía. —
«¿Qué vas á hacer, desgraciao?» — me grita.
Yo, loco de pena, me meso esta sortijilla, me
sumo en un mar de llanto y digo: «¡Irse con
Pamplinas! ¡pero no sabe esa desgracia que
á Madrid no se puede ir con pamplinas!. .
¿No está viendo lo que le pasa á Polavieja?»
Doy un ¡¡ah!l de bastante desesperación y
caigo desmayao sobre un cojín... Mi tía, que
me ve desmayao, pa que se me pasara ei
desmayo me da á oler un poco de éter y un
par de huevos fritos; al cuarto de hora ya
había yo vuelto en migo, y digo: ¿qué higo?^
digo, ¿qué hago? Pus me voy á la corte en
pos de los fugetivos; y aprovechando la gran
ocasión de que ahora hay trenes baratos^
cojo la burra y digo: «¡á Madrid!», y á Ma-
drid m.e voy con dos ojetivos: el de buscar
á mi novia y éste, el de esta máquina foto-
gráfica que me entregó el señor cura, y me
dijo: «Tú, que sabes sacar vistas, llévate es-
ta máquina y hazme diez ú doce instantá-
neas: me sacas menumentos, tipos, escena?,
costumbres y un reló que tengo empeñao.
Del menisterio de la Guerra, que es Buena
vista, me sacas la fachada, lo de dentro pal
gato... del Banco sacas lo que puedas, que
será muy poco, y del Ayuntamiento ¡verás
como no pues sacar nal...» Además me en-
tregó una carta que llevo aquí pa un gran
presonaje: don Meiitón Chicharro y Jaquete,
Huerta del Bayo, ocho, bajo. Conque... pa
Madrid me voy... ¿si quien ustés algo?...
jAh! ¡una idea! jVoy á sacar la primera ins-
tantanial ¡Quietos toos!... (Enfoca ai público.)
¡No moversel es custión de un menuto.
jUsté... señorita... más risueña... acuérdese
usté del ojeto amaoú de algo así!... ¡Usté...
caballero... la boca más cerra!... Así... ¡mu
bien! ¡Eh! ¡eh! ¡eh!... ¡cliits! aquellos del anfi-
teatro!... ¡A ver, pollo, sepárese usté un poco
más de la joven, que están ustés demasiao
agrupaos, y van ustés á salir movidos!... ¡Así,
muy bien!... ¡Usté, flautín, quieto! ¡Auna!...
(Da al botón.) ¡Yaestál ¡Muchas gracias! ¡No
dirán ustedes que me llevo mala vista! ¡Les
daré á ustés una prueba! Y ahora, Teresiano,
á Madrid... á lo que van cuasi toos los polí-
ticos: ¡á sacar lo que se pueda! ¡Arre, burra!
(Vase primera izquierda )
MUTACIÓN
Patio de una casa de vecindad de los barrios bajos con los cuartos
numerados
ESCENA PRIMERA
MELITÓN y BRAULIA sacudiendo un capote de guardia de orden pú-
plico, de cuyos faldones tira el primero. VECINA
Vecina (con una cesta al brazo y dirigiéndose al interior del
cuarto número 3.)
¡Luis!
BraU. (a Melitóu, que mira entusiasmado á la Vecina.)
¡Tira, inútil!
Mel. ¡Repollo,
que haces daño!
Brau. ¡Pues t3 aguantas!
Mel. ¡Bueno!
Vecina ¡Luis!
Brau. ¡A la otra puerta!
Vecina ¡Luis!
MeL. (Que habrá recibido un palo de la Braulia.)
lAy!
Vecina iCondenao, levanta
la asadural ¿O vas á estarte
tumbao toda la semana?
(a Braulia.)
¡Pero, ve usté!
Brau. Tonta, déjale,
que mientras duerme descansa...
tu cuerpo.
Vecina ¡Dichoso vino!
Mel. ¡Parece mentira que haiga
quien duerma, teniendo al lao
compañías tan simpáticas!
(Braulia tira violentamente del capote, sacando á Me-
litón de su entusiasmo.)
Vecina Sí, ¿verdad? ¡Vaya, me voy,
porque me tié ya más harta!
(Mutis á la calle.)
Brau. ¡Adiós, mujer!
Mel. (a Braulia.) ¡Harta, dice!
JjRAU. (Dando un palo en el capote.)
¿Y á ti qué te importa?
Mel. (Soltando el capote.) Braulia,
que ya me has pegao dos veces
en el anular, y basta
^ de indicaciones molestas.
Brau . ¡Más valiera que miraras
dónde te arrimas, cochino!
Mel. Me arrimo donde me llaman
los deberes de mi Cuerpo.
Brau. ¿Si? ¿De qué son estas manchas?
Mel. No prencipies con preguntas
caciosas, desconfiada.
Brau. ¿Qué es esto? (Enseñándole el capote)
Mel. (Poniéndose pausadamente las gafas y mirando con
mucho interés.)
Engrudo.
Brau. ¿Y esto otro?
Mel. Es de una bújia esteárica.
Brau. ¡Bújia! Vaya usté á la...
Mel. ¡Niña!
Cuidado con las palabras
— 9 —
erróneas, porque te advierto
que un día tiés la desgracia
de zaherirme 3^endo armao,
y te caes pa una semana.
BrAU. ¿Yo? ¡Toma! (Le da un golpe en la espalda.)
Mel. ¡Tú, que lastimasl
Brau. ¡a barrerl
Mel. Si no mirara
del sexo que eres, menudo
puñetazo te mamabas.
(Sraulia va hacia él en actitud amenazadora, y él
huye por la puerta número uno.)
ESCENA II
BRAULIA, VECINA 2.* y TERESIANO. Este entra en el patio mon-
tado en la burra y seguido del CORO DE MUJERES que se queda-
rá en la puerta
BraU. (canturreando y cepillando el capote.)
«Si las mujeres mandasen
en vez de mandar los hombres...»
Ter. ¿Se puede?
Brau. ¿Quién es?
Ter. (Entrando.) NoSOtrOS.
Brau. (Llamando.)
¡Baltasaral
Ter. f;Usté me hará el favor?...
•Brau. (sin hacerle caso.) ¡Chicas!
Ter. ¿Usté me hará?...
Brau. ¡Pepa, baja,
, que está Aguinaldo con otro
caballerol
Vec. 2.a ¡ Miá qué estatua!
Ter. Usté me hará ..
Brau. (ai coro, que está en la puerta.)
¡Pasen, jóvenes,
que no cuesta ná la entrada!
(Entran las mujeres de la calle y otras vecinas de la
casa. Braulia hace mutis por la puerta número uno.)
1U —
Música
Coro ¡Mire usté qué hechurasl
¡Vaya una figura!
¡Es que ni pintad
¡Ay, qué forastero
tan chirigotero
se nos ha colao!
Ter. Quieta, borriquita,
que voy á bajar,
y aunque sea poco,
quiero descansar.
Coro Bájese usted ya.
¡Ande usted, mi bien!
Que le vamos á hacer corro
para que usted vea
lo que es la chipén.
Ter. Eso que ustés dicen
me parece bien.
(Desmonta, saca la burra y vuelve sin ella.)
Coro (Formando corro alrededor de Teresiano.)
Oiga usté,
señor de figurín,
díganos de aonde viene
tan elegante,
pa saber
si puede usté alternar
con estas presonülas
que tié delante.
Unas Paece usté,
mirado de cosfao^
un señorito de esos
del pan pringao. ,
Otras (Llevándoselo.)
Pues así,
parece el muy 'atún
un monigote
del pim-pam-pum.
Coro ¡Ola
y ole!
¡Ay, con qué gracia lleva el chaqué!
¡Chipén
iChulón!
— 41 —
¡Tié usted el cutis de Chulalongkornf
¡Hable ya su merced!
Ter.
lAy, Jeeúp, qué chicas
tan guapas y ricas I
COKO
¡Venga de ahíl
¿Qué hace ya?
Ter.
¡Ya estoy como la jalea de NavidRd!
(Todas le rodean, y él procura abrazarlas )
Unas
(Rechazándolo )
¡Arre allá!
Otras
(ídem) ¡So cimbel!
Todas
Esas manos quietas,
que doy dos chuletas.
Unas
¡Duro en él!
Otras
¡Bien parao!
Ter.
¡Estas chicas ya me han atontao!
Una
(Metiéndole el sombrero hasta las orejas.)
¡Pum!
Todas
¡Ole ya!
Que viva su mamá
y todas las personas
de campanillas
que con sal
y gracia sin igual
la sacan á cualquiera
de sus casillas.
Ter.
Con mi modo
de parpadear,
las magnetizo á todas
como Onofrofe.
Coro
Diga usté •
que tié usté más quinqué
que el toro aquel que pudo
cnn Begaráé.
(Desde este momento hasta el final del número, los dos
grupos en que se ha dividido el Coro empujan y zaran-
dean á Teresiano como si jugaran con él á la pelota.)
Unas
¡Venga usté aquí!
Otras
¡Venga usté acá!
TeR4
¡Basta, por Dios!
¡Por caridad!
COR'J
¡Allá va!
Ter
¡Cataplóm!
Coro
¡Ande usted!
— i'2 —
Ter. ¡Ay, por Dios!
Coro ¡Basta ya!
¡Basta ya!
Ter. ¡Por piedad!
¡Por piedad!
ESCENA III
TERESIANO, luego LUIS, después MELITÓN
Hablado
Luis (ai coro. ¡Vaya, largo de aquí, sinvergüen-
zas! (Vase el Coro riéndose.)
Ter. Pa mí que la meta, de too lo que me han di-
cho ha sido pitorreo, y la otra meta ídem,
ídem... ¡Pues la casa es ésta! Huerta del
Bayo, ocho. Preguntaré, á ver.
Luis (Que sale del cuarto número 3 ) ¡Ná, que nO pUCdc
uno pegar los ojos!
Ter. (a Luis.) ¿Me hace usté el favor de decirme
si habita aquí don Melitón ChicharroV...
Luis ¿Chicharro? Sí, hombre, es el portero; ahora
está limpiando la escalera. ¡Señor Melitón!...
MeL. (Desde dentro.) ¿Qué?
Luis ¡B^j© usté! (vase.)
Ter. ¡Tantas gracias! ¡De modo que este Melitón
es el portero... ¡Pus vaya un presonaje!... En
fin, con tal de que me sirva...
Mel. 0 (Saliendo ) ¡Servidor!
Ter. ¡Me sirve! ¿Don Melitón Chicharro y Ja-
quete? (Descubriéndose )
Mel. Pa servir á usté... Dispénseme usté que yo
no me descubra porque tengo el sombrero
arriba.
Ter. Usté es muy dueño.
Mel. Pus ueté me dirá lo que le ha traído aquí...
Ter. Pus lo que me ha traído... ahí lo tiene usté
en la puerta... pero mi ojeto es entregajjjle á
usté esta carta de un amigo de usted de
Fresnedilla de donde servidor es nativo.
Mel. Venga la carta. (Rompe ei sobre.) ¡De Fresne-
dilla!... ¡Ya lo creo! ¡Tengo allí muchos ami-
— 13 —
gos! (se pone las gafas.) Piies con el permiso
voy á leer... Eeeee... «Señor don Melitón
Chicharro y Jaqiiete... Apreciable Chicha-
rro: Me alegraré que al recibo de estas cor-
tas línias 61^ halléis con la cabal salü, así
como tu señora, la que yo para mí deseo. La
mía es regular como sabís. La presente es
para decirte que el dador, aunque lo parece,
no es una persona ..»
Ter. ¡No, señor!
Mel. ¿Cómo que no?. . (sigue leyendo ) «No es una
persona (vuelve lahoja.) feliz y dichosa.» ¡Ah!
Ter. No, señor, no soy dichosa.
Mel. «El dador es tan listo que es de esos que
ven crecerlo que te comunico...» ¡Aquí se ha
comido algo! Será que ve crecer la yerba...
[Justo, se ha comido la yerba!...
Ter. No es extraño que sé la haya comido, por-
que se puso á escribir á la hora de almorzar.
Mel. «El portador, burro...»
Ter. Burra.
Mel. Burro.
Ter. Burra.
Mel. ¿Pero dónde tiene el rabo?
Ter. Detrás.
Mei . Digo la o...
Ter. Se lo habrá comido también.
Mel. «El portador, burra y demás efectos que
lleva van á parar á tu casa, donde espera
los trates como de tu familia. El ojepto del
presente joven y lo que pasa por él teí lo fa-
cilitará el propio interesao, el ^lal, sobre
todo, quiere que le digas tú que eres de se-
guridad, lo que tiene que hacer con la no-
via con seguridad... ¡Ahí de modo que usté
no sabe loque...
Ter. No; siga usté, siga usté...
Mel. «Lo que tiene que hacer con la novia, que
se le ha escapao con quince... ¡cuerno! con
quince pesetas y un amigo, falsas las dieci-
seis cosas. Ten cudiao con el dador, que
aunque joven topa, topa con ella, y como
sabe que los homicidios fustraos no tien
cuasi pena, así que la vea pué que la f ustre.
- 14 —
El dador, además de lo correspondiente á
su novia, lleva otro ojeto, que ya verás qué
cosa más rara cuando te lo manifieste, por
si gustas de que te haga una prueba. Préstale
tu ayuda, expresiones á todosy manda como
gustes los veinticinco reales que eres en
adeudarme á tu afectísimo amigo seguro
servidor que en paz descanse...»
Ter. No, hombre, será que besa eu mano.
Mel. Es verdad, pero como está en inicial, me ha-
bía confundido. «Que besa tu mano, tuyo...»
¡No veo la firma! ¿Dónde está la firmaV
Ter. La firma la traigo aparte en otro papel, por-
que es muy larga y no le quepia.
Mel. (Coge el otro papel.) «¡Serafín Corambres y Ca-
raminilla. Posdata. Te participo pa que lo
sepas el fallecimiento de Jacoba...» ¡Anda, y
pone Jacoba con g!...
Ter. 8e conoce que después de un fallecimiento
no le ha pareció bien que haya una jota.
Mel. «Fresnedilla, á uno del que corre noventa y
nueve.» Bueno, ¿de manera que es usté el
interesao?
Ter. Sí, señor, Teiesiano Gollada y Más, pa ser-
vir á usté...
Mel. ¿y ha venío usté en burro?
Ter. Completamente en burro.
Mel. ¿De manera que usté viene por la fuga de
su novia?
Ter. Sí señor, señor Melitón; porque yo aquí,
I donde usté me ve, soy un ser mu desgraciao
en amores; he tenío dos novias y con las
dos he salió mal. La primera se llamaba
África, y como estaba bien acomodada, me
dijo mi padre: ¡Teresiano, el porvenir está
en África!
Mel. Eso lo he leído yo en el Heraldo.
Ter. Toma, como que se ocuparon toos los perió-
dicos. Y yo fui y le dije: África, usté es mi
norte y mi sur, y lo oyó el padre y me dijo:
«Pa usté no hay norte ni sur; pa usté no
hay más que este ó este, y me enseñó el
portal y un garrote.
Mel. ¿y usté qué dijo?
— 15 —
Ter. ¿Yo? ¡Noroeste! Pus güeno, al poco entablé
relaciones con Sólita, y de la noche á la ma-
ñana me se escapa, dejándome estas cuatro
letras, tan lacónicas como brevas. Lea usté.
(Le da un papel.)
Mel. «Teresiano, parto feliz...!» ¡Qué barbaridad!
Ter. ¿Sí? Pues eso no es nada; lea usted lo que
dice después del parto...
Mel. «Parto feliz con Domingo, Olvídame. Con
Dios, con Dios y con Dios...» ¿Cuántos dio-
ses hay?
Ter. Uno...
Mel* ¿y usté cree que estará en Madrid?
Ter. De seguro, y á buscarla vengo con la ayuda
de usté.
Mel. Pus ná, cuente usté conmigo, se la buscará.
Lo malo es que no puedo acompañarle, por-
que estoy de retén, pero tengo un compañe-
ro que vive en el piso de arriba, que está.
franco, y él irá con usté...
Ter. Lo mismo me da.
Mel. Pus subamos á hablarle y él le enseñará á
usté cosas de Madrid, dignas de fotogra-
fiarse.
Ter. Pues subamos.
Mel. Verá usté qué Madrid más original y más
raro. (Vanse por la puerta núm. 1.)
MUTACIÓN
— 16 —
e\i^^^o T^^at^o
Telón de calle
ESCENA PRIMERA
TERESIANO y GUARDIA, por la derecha
Guardia
Ter.
Guardia
Ter.
Guardia
Ter.
Guardia
Bueno, pus una vez siéndume conocido el
ojepto de ustez, bástese que sea ustez amigo
de Chicharro, yo le iré á ustez enseñando
todas las cosas que desea enfocar y al mes-
mo tiempo estaremos ojo al avizor pa ver si
damos con la pista de su novia de ustez...
¿Y este será buen sitio para observar?
Este es mi punto, le conozgo bien y dende
él podrá usté disparar unas cuantas instan-
tánias callejeras mu curiosas... ¡A propósito!
¿Qué es?
Una instantánia política.
¡Voyá enfocar!... ¡Ajajál...
Luego verá usté otra instantánia urbana y
otra industrial. Recule usté. Hagámonos
atrás. (Tirándole del faldón del chaquet le hace en-
trar por la primera derecha.)
ESCENA II
GORDILLO y MARRÁNEZ. Salen cada uno por \m lado y se en
cuentran en el centro de la escena
Mar.
¡Hola, cofrade!
GORD.
(Misteriosamente.) Sileucio.
Hable usté más bajo.
Mar.
¿Qué?
¿Hay algo de aquello?
GoRD.
Mucho
¡Pero mucho!
Mar.
¡A ver, á ver!
— 17 —
GoRD. ¿Usté está armado?
Mar. Ahora no.
GoRD. Bueno, pues ármese usté;
porque el golpe se va á dar
á mediados de este mes,
y no conviene que pase
lo que pasó la otra vez.
Mar. ¡Caramba! Y yo que he tenido
necesidad de vender
la carabina...
GoRD. ¿Si?
Mar. ¡Claro!
Para sacar el chaquet
de alpaca, que estaba ya
casi á punto de vencer.
GoRD. Lo siento, pero no importa.
En la calle de Amaniel
tenemos cuarenta y tantos
Miauseres y dieciséis
cajones de municiones,
conque no se apure usté.
Mar. Pero, ¿hay fecha ya?
GoRD. La fecha
la fijará el R.
Mar . ¡Bien!
Lo que hace falta es que no
se nos achique algún pez
de los gcrdo.«, y la ensucie.
Gord. ¡Cá, hombre, cá! Ríase usté
de cuentos. Habiendo guita
todo el mundo cumple bien,
y en esta ocasión hay tela,
pero de largo.
Mar. Sí, ¿eh?
Gord. ¡La mar! Como que se dice
por ahí que hay un loro inglés
que ha dado cuatro millones
de chüincs para hacer
el levantamiento.
Mar. ¡Cáspital
Conque el ejército esté
de nuestra parte...
Gord. Ya están
compradas desde hace un mes
— is-
las guarniciones de Burgos,
San Sebastián, Santander,
Valencia, Bilbao, Logroño,
Puigcerdá, Vich y Vendrell.
Y además, anoche fueron
á presentarse al marqués
un teniente general,
un teniente coronel
y diez segundos tenientes...
Mar. ¿Cuántos ha dicho usté?
GoRD. ¡Diez!
Mar. ¡Puñales! ¿Quiere decirse
que ahora va de veras?
GoRD. ^ ¿Qué?
Dentro de unos quince día^,
á lo sumo, van á arder
las Provincias Vascongadas
y el Bajo Aragón también,
y si me apura usté mucho
el Portillo de Amaniel.
Mar. ¡Áhc ra. si que hacemos Mella!
GoRD. Y antes de que pase un mes
estarán aquí los... R. R.
M.iR. ¡Caracoles!
GoRD. Y las P.P.
Anoche salió...
Mar. ¡Silencio!
GoRD. Y va á salir Barrio y Mier...
Mar. ¡Chito!
GoRD. ¡No quiero! ¡Qué chito!
¡Viva...!
Mar. ¡Cuidaol
GoRD . ¿Sabe usté
para qué quiero que llegue
pronto el día del belén?
Mar. ¿Para colocarse?
GoRD. ¡Quiá!
¡Para mascarle la nuez
á Moray ta!
Mar. ¡Muy bien dicho!
Pero tengamos quinqué,
Gordillo.
GoRD. ¡Bueno, Marránez!
Y nada, ya sabe usted:
19 —
cuando se quiera usté armar,
á la calle de iVmaniel.
Mar.
Número...
<jORD.
Cincuenta y dos.
Mar.
Cuarto...
Gord.
Cuarto.
Mar.
Está mu}^ bien.
Nos armaremos... y luego...
Gord.
Luego á triunfar y á comer.
xMar.
¡Ahí le duelel
Gord.
Pero, ¡mutis!
Mar.
Y de acatas, (indicando la vista.)
Gord.
¡Chachipé!
I 1
(Se dan la mano y hacen mutis por el lado opuesto de
la salida.)
ESCENA III
Un barrendero y dos MANGÜKROS. Aquél saca una escoba y
entre los otros dos, una manga de riego
MúsBca
Los TRES Somos tres barrenderos de oficio.
con más gracia que el mismo Colón,
que en cuantito que Dios amanece
ya salimos con el escobón.
En Galicia nacimos los tres.
\Yes\
Y sabemos hablar el inglés,
como ustedes verán,
aun mejor
que el señor capitán
Rougemont.
{Vaya unos chicos que tiene Galicia!
;jParece que han visto la luz en Londónl
Desde las cinco
de la mañana,
y si es verano
desde la tres,
los tres ya estamos
por esas calles...
— 20 —
Mang. lo Yo con la manga.
Bar. Yo pa barrer...
Maníj. 1.0
Bar.
Mang. l.o
¡Basta de regar!
Vamos á barrer...
Que la cañería
tiene un tubo roto
desde antes de ayer.
Barre por allá,
barre por allí.
Mira qué colilla
te has dejado aquí.
(Recogiendo una del suelo )
Los OTROS
Mano, l.o
Los GTRCS
Mang. l.o
Los OTROS
Mang. 1 o
Pa barrenderos, Porrino»
¡Ole, rapacínl
Pa mangueros, Carbayón.
¡Bolo-bolondrón!
Y pa mujeres guapotas
Ips de Parga, Rivadavia,
Redondela y Cauterez...
¿Qué ha decido ustez?
¡Y'' pa gnllegos con gracia...
Linares Rivas v nosotros tres!
Los OTROS
Mang. l.o
Los OTROS
Mang. l.o
Los OTROS
Mang. l.o
Pa limpiar bien esas calles...
¡Dale de betún!
Hay que tener cierto aquél...
¡Ole! \Verigüel\
Porque hay mucha más basura
de la que al pronto se ve.
Antiyer, sin ir más lejos,
al volcar la carretilla
llevé un susto colosal...
¡Me ha dejado malí
Pues con la carga saheron...
¡unas coco tres con un concejal!
Los TRES
¡Lairónl ¡Lairón!
¡Estos galleguitos no son de Chinchón!
— 21 —
ESCENA IV
PICAVEA y MANOLITO (niño)
Pie. Bueno, pues entregas la carta y te darán
dos pesetas. Si te preguntan por mí dices
que estoy en el hospital, y te vienes ahí á la
taberna.
Man. Bueno.
Pie. ]Ah! no dejes de mirar la moneda, que ese
señor á quien va dirigida la carta es senador
vitalicio.
Man. Está bien. (Vase por la derecha.)
ESCENA V
PICAVEA y QUINIDIO. Este sale por la Izquierda con un perro
al brazo y otros dos atados con cordelitos que sujeta con la mano
derecha
QuiN. (Pregonando.) ¡El cachorro de lanas se vende!
I El guardián de la casa! Lo doy barato... Li-
quidación verdad.
Pie. ¡Quinidio! (sorprendido al verle.)
QuiN. I Adiós, señor Picavea!
Pie. ¿Q^ié tal y cómo vamos?
QuiN. Por lo medianejo, y usté, ¿cómo anda?
Pie. ¿Que cómo ando? Muy malamente, chico.
QuiN. Pues si me habían dicho que estaba usté
empleado de plantilla.
Pie ¡De plantilla! Tú fíjate en la suela y calcula
cómo estaré de plantilla. Ya te acordarás
que Sagaetame dejó cesante.
QuiN. Ya me acuerdo.
Pie. Pues bien, Silvela me ha colocado...
QüiN. ¿En Fomento?
Pie. ¡Qué en Fomento! ¡En una situación insos-
tenible!
QuiN. ¿Y eso?
Pie. Porque estos malditos conservadores no de-
jan pedir públicamente. Antes con unsom-
— 22 —
brero de jipijapa y una cicatriz pinta al ólio^
decías que eras el héroe de Calumpit y que
te habían herido de bolo, y raro era el día
que no te sacabas cuatro ó cinco pesetas y
unos calzoncillos... ¡pero ahora!
QuiN. ¡Ahora too está perdió!
Pie. ¡Que fí está todo perdió! Verás lo que me
pasó hace pocos días. ¿Te acuerdas de una
señora enluta de manto negro, echao á la-
cara, con la mano asi, que cantaba por las
esquinas:
Nací en un bosque de cocoteros
una mañana del mes de Abril?
(cantándolo con aire de habanera y con voz muy afe-
minada.) (Pues era yo!
QüiN. ¿Usted?
Pie. ¡Yo! Pues bien, la otra noche me había
puesto en la esquina del Congreso, porque
sé que aquel es un barrio donde gustan mu-
cho los tangos, y aun no había llegao á la
meta de la habanera, cuando viene uno de
policía, me agarra de la sobrefalda, me da
dos patas en salva sea la parte, y me dice:
«Más valdría que se afeitara usté, so ma-
rrano.»
QüiN. ¡Qué barbaridazi
Pie. ¿A tí te parece que es forma de tratar al
bello sexo?... ¡Pues este es Silvelal El de la.
daga de la seña Florentina. Ahí lo tienes.
Por supuesto, que 3^0 se lo he cantao claro al
gobierno, y el otro día me arrimé al ministro
de Fomento y le dije: «Usté verá lo que
liace, porque yo he sido profesor y hasta
ahora he estao enseñando religión y moral,
]jero si sigo con estes pantalones no va á ser
moral lo que voy á enseñar dentro de poco.»
QuiN. ¿Y qué le dijo á usted?
Pie. Pues me dio una contestación en latín. Me=
dijo que á él «¡Piscis!»
QuiN. ¡Qué atrocidazl
Pie. ¡Fíate de los regeneradores! ¡Anda! ¿Y tú,,
cómo vas con eso de los perros?
QuiN. Pues misté, regular. Esto de los perros es
- ^23 —
más pesao de lo que parece. Porque un pe-
rro, mal comparao, es como una criatura.
Hasta los cinco meses le tié usté que dar el
pecho, luego lo deslazta usté y entra la den-
tición, y después la adolescencia, que es
cuando hay que esquilarlos y á la venta, y
tié uno la mar de quiebras, no crea usté.
Tuve yo un perro, sobrino carnal de ésta,
(sacando de un bolsillo una perra pequeñísima.) que
me costó dos duros, cosa preciosa; pues bien,
tuve que darlo por una perra chica.
Pie. /.No pudiste sacar más?
QuiN. Ño, que tuve que darlo por una perra chica
que había en la vecindaz, que me lo aconse-
jó mal y me se fugaron... porque en cuanto
una perra dice «Fulano me gusta», por mu-
cho que las predique usté... ¡tablas!
Pie. Pues no seas tonto y dedícate ár lo mío.
QuiN. ¿Al sable?
Pie. Natural. ¿Qué te apuestas á que yo te escri-
bo una carta y le sacas dos duros á Sagasta?
QuiN. Quite usté day, hombre; pero ¿con qué se
Icte voy á sacar?
Pie. Pues con los antecedentes políticos de tu
familia.
QuiN. Pero si yo no tengo parientes políticos.
Pío. Pues esa es lahabihdad; sacar de donde no
hay. Verás como yo te los saco. ¿Qué es tu
abuelo?
QuiN. Manguero.
Pie. Paes ahí lo tienes; le escribes á Sagasta y le
dices que eres nieto de un tío de Riego... y
no le engañas, y al mismo tiempo le halagas
sus sentimientos liberales.
QuiN. Y pué que me diera alguna contestación en
latín como la que le dieron á usté... y diga
que á él ¡magras!
Pie. ¡Quiá! no lo creas. Tengo yo un chico amaes-
trao que saca de las piedras. ¡Míralo, por
allá viene!
— 24 -^
ESCENA VI
DICHOS y MANOLITO
Man. Dos pesetas. (Se las da á Picavea.)
Pie. Ahí lo tienes. Fíjate en que estamos á últi-
mos de mes y que son de un senador.
QuiN. iQué habilidaz!
Pie. Verás lo que sabe el gachó este de señas,
domicilios y cosas de políticos. Vamos á ver,
Manolito, ¿dónde vive Moret?
Man. Doña Blanca de Navarra, dieciocho, hotel;
se le coge de siete á ocho, Hay perro, pero
gruñe más el portero, que es de Maura.
QuiN. ¡Muy bienl
Pie. ¿Y Montero Ríos?
Man. No da más que á los gallegos.
Pie. ¿Y Villaverde?
Man. Da á todo el mundo.
Pie. ¿Y Polavieja?
Man. Ministerio de la Guerra; jneveá^y domingos;
hay piano y contradanza.
QuiN. ¡Este chico es un fenómenol
Píc. Pues ya lo ves; ahora lo que tiene es que...
(Fijándose en la moneda.) COntra...
QuiN. ¿Qué es?
Pie. (suena las dos pesetas.) ¡Quc son falsas! ¡Maldi-
ta seal
QuiN. Muérdalas usté á ver.
Pie. (ai Chico.) Si te lo estoy diciendo, que de
estos conservadores no se puede uno fiar.
(Vanse los tres. Picavea maltratando al Chico.)
ESCENA VII
TERESIANO y GUARDIA 2.° Salen por la primera derecha
Ter. ¡Buenas instantáneas han sidol ¡No se que-
jará el señor cura de las placas que le llevo!
Guardia Y ahora, ¿sabe usté lo que podíamos hacer?
Ter. ¿Buscar á mi novia?
— 25 —
Guardia ¡Eso mesmitul ¿Ella es aficiona á la mú-
sica?
Ter. Ya lo creo, y toca la bandurria; miste si to-
cará, que una tarde que estábamos de jira
empezó á llover, y cómo tocaría el dúo de
los paraguas, que no nos mojamos.
Guardia ¡Qué habilidaz!
Ter. ¡Habilidaz y que estábamos bajo techao!
Guardia Pues si es aficiona, •vamos al Madrid Music
Holl, que es un teatro mu bonito y allí pué
que demos con ella...
Ter. ¡Tié usté razón! ¡Amos al Music Holll
GtJARDIA ¡ Andandol (Vaose por la primera izquierda.)
(LAÍÍlTí^O (LUÍlKTO
TELON-PROGRAMA
ESCENA ÚNICA
TERESIANO y GUARDIA entran por el pasillo central de butacas
seguidos de un Acomodador
Ter.
ACOM.
Ter.
AcoM.
Ter.
AcoM.
Ter.
Guardia
AcoM.
Ter.
Guardia
Ter.
Aco:.i.
Ter.
¿Dónde estoy? (Leyendo del programa del telón.)
Caballero... (siguiéndole.)
¡Ay, que sí! ¿Qué va á ser de mí?
¡Caballero, la butaca!
¡Ki-ki-ri-kí!
¿Me hace usté el favor de la localidad?
¡Y me alegro de verle á usté regular! ¡Y too
eso por Miss Gutiérrez!...
Le va á usté á gustar la mar.
Haga usté el favor de la butaca.
¿Qué butaca?
¡El papelito, que le des el papelito!
¡Ah, tome usté!
Esta es su localidad. (Llevándole á la butaca.
Rompe la mitad del billete y le da la otra mitad.)
¡Eh, no me la rompa usté que me ha costao
seis reales! ¡Vaya un tío! ¡Pues no me la
- 26 —
rompe! ¡Cómo me voy á sentar yo, con me-
dia butaca na más!
Guardia ¡Sí, hombre, siéntese usté sin cuidado, yo
estoy por ahí! (vase.)
Ter. ¡Bueno! Oiga usté, joven de la gorrita, ¿tar-
dará esto mucho?
AcoM. ¡No tenga usted prisa!
Ter. ¡Sí, á usté, como está aquí de gorra, no le im-
porta.
Un espectador ¡A la cuadra ese! (oei anfiteatro.)
Ter. iVoyl (se levanta y se acerca al director de orques-
ta. El director le habla al oído.) ¿PerO qué Va US-
té á hacer 'con el palito ese? ¡Dice que es
pa dirigir! ¡Qué cosas más raras se ven en
Madrid! (se sienta.)
Se levanta el telón-programa y aparece el escenario con decoracinó
de jardín
ESCENA PRIMERA
LAS MARIPOSAS
MúsBca
Las lindas mariposas del amor,
que están enamoradas de la luz,
extienden, al volar de flor en flor,
al sol ardiente — leves alas — de pintado tul.
No hay nada más hermoso que sentir
el beso de la luz, que es nuestro amor.
Por eso vamos todas á morir
entre los rayos del ardiente sol.
¡Ay qué gloria da pasar los días
entre ñores, como en un Edén!
¡Qué de halagos, cuántas alegrías
siento y gozo por volar tan bien!
— "11 —
jAy, qué bien!
¡Ay, qué bien I
Giro con las alas extendidas.
Luzco sus colores caprichosos...
verdes... blancos...
rojos...
Vuelvo en dos segundos hacia aquí,
volando así...
así...
No hay nada más harmoso que sentir
el beso de la luz, que es nuestro anaor.
Por eso vamos todas á morir
entre los rayos del ardiente sol.
¡Ay, québienr!
¡Ay, mi amor!...
¡Mi luz!...
I Mi amor!...
ESCENA II
TERESIANO, GUARDIA, ACOMODADOR y SEÑORA, ésta con un
sombrero ratiy ridículo y con un pájaro grande se habrá sentado en
la butaca anterior á la que ocupa Teresiano
Hablado
Ter. ¡Bravo, bravo, ma gustao! Oiga usted, (ai
acomodador.) no dejarán coger una mariposa
de esas, ¿verdá?
Guardia ¡Cállate, hombre!
AcoM. Haga usté el favor de quitarse el sombrera.
Ter. Que se lo quite esa señora.
Sen. (volviéndose.) ¡No me da la gana! ¡So groserot
¡Vaya!... ¡Que arrojen á este hombre!
AcoM. ¡Silencio!
Ter. ¡Que la arrojen á usté; que yo he venío á ver
la función, no he venío á ver un repollo.
Sen. ¡Indecente!
Ter. En cuanto salgamos la mato á usté el pája«
ro, por mi salú.
AcoM. Vaya, á callarse.
— -28 -
ESCENA III
Couplets de Mr. Chambón
Música
(Hablado.) Bon soir, mesiers y mesdams.
(cantado.) Je suis messier Chanibon,
un hombre muy feliz,
que lleva un baúl mo7id
metido en la harrig.
Se ríen los que ven
mi facha de cochón,
y á mí me importa un bled.
¡Me sale tut
por una frióle...
ra!
Boshif,
saimón,
chorizos, embuchado y jamón,
fuagrás
bistek,
sandía, melón y pavo t)'ufé,
es lo
que á muá
si se me corta la digestión
me suelen dar
en vez de bicarbona...
to.
Me han dicho que un ministr
muy regenerador
no quiere que la trup
se poDga más el ros.
Y manda su merced
que vayan los soldáis
con el cJia2:)ó de tej.
íQué gacheau
es el tal Polaviej...
■ja!
— id —
Messié
Chambón
está á la votre disposición.
¡Adié,
messiers!
¡Me alegro de verlos ^?Ve...
nos!
ESCENA IV
TERESIANO, GUARDIA y ACOMODADOR
HabBado
Ter. ¡Já, já, já!
Guardia (oesde ei anfiteatro.) ¡Terev^iano, fíjate en esto
y verás! ¡Canela final ¡Un baile y un cante
flamenco!
Ter. ¡Ole!
ESCENA V
Fiesta andaluza (l)
Svlúsica
(l) En Madrid se contrató para este número un cuadro de cante y
baile andaluz, pero en previsión de que en algunos teatros de pro-
^nncias no se pueda hacer lo mismo, van incluidas en la partitura
unas sevillanas nuevas que pueden ser bailadas por señoras de la
compañía.
- 30 —
ESCENA VI
TERESIANO, GUARDIA, SÓLITA y el REPRESENTANTE del «Music
Hall», que debe ser interpretado por el primer actor de la Compañía
Hablado
Ter.
Guardia
Ter.
Guardia
Ter.
Guardia
Ter.
Sol.
Ter.
Sol.
Ter.
Rep.
Rep.
¡Bravo! ¡Bravo! ¡Qué veo! ¡Ayl (Fijándose en un
paleo, en el que estará Sólita desde el principio de la fun-
ción, se pone de pie en la butaca donde está sentado.)
¿Qué es?
Sí, no me cabe la menor. ¡Ella! ¡Es ella!
Pero, ¿quién?
¡Sólita! ¡Místela!
Pero, ¿dónde?
En aquel palco. (Se dirige hacia él.)
¡Teresianol ¡Dios mío! (Levantándose.)
Sí, yo. ¡So fiigetival ¡Infame!
Teresiano, que estamos en público. ¡Por
Dios!
¡No me importa!
(En escena.) Pei'o, hombre, ¿qué escándalo es
este? Suban ustedes aquí. (Teresiano intenta
saltar al palco. Sólita y otra joven que la acompaña,
ponen el grito en el cielo. El acomodador sujeta por
una pierna á Teresiano. Por fin, éste consigue entrar
en el palco, poniendo en fuga á las jóvenes, y el aco-
modador salta detrás de él. Todos desaparecen, como
si fueran al escenario. El representante de la empresa
se aprovecha del bullicio que reina en la sala paia
decir los versos finales.)
(ai público.)
Señores: ya han visto ustedes
que esto no tiene importancia;
que no es más que un apropósito
sin pretensiones ni nada.
Pero si han pasado el rato,
que es á lo que se tiraba,
y aplauden, quedamos todos
contentos... y muchas gracias. (Música.)
TELÓN
Con este diálogo puede sustituírsela escena segunda
dal cuadro tercero.
MONAGUILLOS 1.* y 2." («alen regañando.)
MoN. 1.* ¡Vamos, quítate daí, moscal
MoN. 2." Pues dame mí parte.
MoN. 1." ¡Daban!
MoN. 2.° ¡Dame mi parte!
MoN. 1.** ¡No quiero!
MoN. 2° Bueno, pues si te lo guardas
todo le digo al teniente
que eres un ladrón.
MoN.l/ ¿Tú?
MoN.2.'^ ¡Míalas!
¡Y le cuento lo que dices
por detrás!
MoN. 1.° (Le da unas monedas.) ¡Toma, bocaza!
MoN. 2.« Trae.
MoN. 1." ¡Y mucho ojo!
MoN. 2. ■ ¡Anda, leñe,
veinte céntimos!
MoN. 1.0 ¡Y gracias!
(Pausa breve, durante la cual el Monaguillo 1.* se
quita de la oreja un cigarrillo, que encenderá.)
MoN . 2 . ° ¡ Ah, tiés pitillos!
MoN. 1." Pues claro.
MoN. 2.° Gachó, ¡qué suerte!
MoN. 1.'^ No es mala.
MoN . 2 .° ¿Me dejas que chupe?
MoN. 1.° Bueno,
chupa.
(Mete el cigarrillo en la boca del Monaguillo 2.** que
fuma con avidez.)
¡Tú, que te entusiasmas!
MoN. 2.° De colillas.
MoN. 1." ;De colillas?
~ 3i
Lo mejor que hay en la fábrica.
¿Tú te crees que un monaguillo
con todas mis circunstancias,
y que tiene quien le preste
su protección, á Dios gracias.
se va á meter en la boca
porquerías? ¡Vamos, calla!
Yo fumo de cuarterón,
ó si no, no fumo nada.
MoN.
2.0
¿Quién te lo ha dao?
MoN.
l.o
La persona
que me protege: doña Ana.
MoN.
2.0
Ño sé quién es.
MoN.
l.o
¿No te acuerdas
de una señora muy guapa
que se confiesa los jueves
con el padre Larrañaga?
MoN.
2.0
¿Una morena?
MoN.
l.o
La misma.
MON.
2. o
¿Con buenos ojos?
MoN.
l'.o
¡De á cuartal
MON.
2.0
¿Cumplida de carnes"?
MON.
l.o
¡Ele!
MON.
2.0
¿Graciosa?
MoN.
1.0
¡Con mucha gracia!
MCN.
2.0
¿Fresca?
MON.
1.0
No creas que mucho;
es una mujer que engaña.
MON.
2.0
Ya sé quién dices.
MON .
l.o
Pues esa,
va y me co^e ayer mañana
saliendo de la capilla
bautismal, me ve, me llama,
y me dice por lo bajo,
con una voz muy simpática
y entornando así los ojos
pa verme mejor la cara...
(Transición. Metiéndole el cigarro en la boca del
«Toma, chupa.»
MüN.
2.0
¿Qué te dijo?
MON.
1.0
«Tú no te prives de nada,
que yo te apoyo.»
MoN.
2.0
¡Cangrejo!
MON.
1.0
Y me añidió estas palabras:
— 33 —
«;,A tí te tira la Iglesia?»
«Fué que me tire.» «¡iSí! ¡Vayal
Pues si ties disposición
pa la carrera eclesiástica
y te aplicas, yo no paro
hasta hacerte padre... de almas»
MoN. 2.0 Oye, ¿pero tié dinero
pa hacer esos gastos?
MoN. l.o ¡Andal
¡Si ha sido del coÍ7i pendón
tres años! ¿Qué te pensabas?
Y ha heredap de un primo de ella
que fué no sé qué de Aduanas,
y hace encaje de bohllos
como Dios, y echa las cartas,
y toca el laKZ con púa,
y además constru3'e jaulas.
MoN. 2.0 ¡Anda Dios, las cosas que hace!
MoN. 1.0 ¡Como que puede que no haiga
dos mujeres en Madrid
que saquen lo que ella saca!
MoN. 2.0 Oye, ¿y te vas á hacer cura?
MoN. 1.0 ¿Yo cura? ¡No tengo cara
pa esas cosas! Ccmo siga
cobijándome doña Ana
y me deje que yo escoja
carrera, tiro las faldas
y estudio pa gurrupiesCy
y se acabó lo que daban,
porque ya estoy hasta el pelo
de gruñidos de beatas
y de tortas y capones,
y de padres y de hermanas.
¿Yo llevar más papelitos
de galanes y de damas
con palabritas melosas
y cositas reservadas?
¡Cá! ¿Yo barrer suelos? ¡lAimbre!
¿Yo cargar cirios? ¡Nequáquam!
¿Yo disfrazarme? ¡La Rita!
¿Yo tocará misa? ¡Gr^ciasl
¡Anda y que toque Caiistco
y que Ijuen provecho le haga!
MoN . 2.0 Claro, y ahora te la.= piras,
- 34 —
dejas vacante la plaza,
me tengo yo que entender
con too el mundo, y con la rabia
que sabes tú que me tiene
el padre Chapalangarra,
pues ya ves los coscorrones
que me esperan.
MoN. 1.0 ¡Ay, qué gracial
¿Y por eso te atortolas?
MoN. 2.0 ¡A veri
MoN . 1.0 ¡No te achiques, mandria!
MoN. 2.0 jClaro, tú con ese momiol
MoN. l.o (ofreciéndole otra vez el cigarrillo.) *
Vamos, toma, chupa y calla,
y anímate, que señoras
desprendidas nunca faltan, (vanse.)
MÁS LETRAS
para los couplets de «Mr. Chambón»
Cuentan que es Vülaverd
un genio colosal,
ptro sus pi^esupuesfs
dan ganas de llorar.
Se dice, sin eniharg^
que una estatua de bronz
le van á levantar.
¡No seré yo
el que se la levant...
tei
De ir a San Sebastián
trataba mi mujer,
pero me han fastidiat
los nuevos presupuests.
En esta situación
ya se ha resuelto al fin
¡no ir á San Sebastián,
y en su lugar
ir á San Bernardin...
no!
Las gentes de parnr,
huyendo del calor;
se murchan á Biarritz,
á Vigo ó á Gijón.
Yo aquí me quedaré,
pero me iré á vivir
al lado de Silvel...
- 36 -
¡que no hay pa mí
üt): o punto mas fres...
col
Los pollos de Madrid
no pueden ya jugar,
ni ellos á la 7'ulet,
ni ellas al coÍ7i pendant.
La pobre juventud,
señor gobernador,
está muy aburrid.
¿Qué van á hacer
sin juegos prohibid...
dos?
En un puesto del Prao,
al venir yo pa aquí,
vendía un industrial
cabezas de ministrs.
Al puesto me acerqué
y el tío me pidió
diez céntimos por tres.
[Han visto ustés
lo caro que estáto...
do!
Ha subido la sal,
y dan el pan mermao;
las patatas están
á un precio exagerao.
Ya todo sube aquí,
y esto no puede ser,
porque siguiendo así
va á llegar di
en que comamos yer...
« " ba.
El cura de mi pueb...
y su ama doña Paz,
átomos de un rocín
— 37 -
salieron á pasear;
el burro dio un tropie...
caliéronse del bu..
¡Tuvieron mala suer...!
porque al caer
quedó lisiado el cu...
ra.
Pues .. el apuntador
me acaba de matar,
porque tiene couplets
y no quiere apuntar.
No le saca la voz
ni Romero Bohled,
que está el apuntador
jcomo el señor
'ministro de la Gue-
rra!
Los ejemplares de esta obra se hallan
de venta únicamente en el domicilio de
la Sociedad de Autores Españoles, Salón
del Prado, 14, hotel, considerándose como
fraudulento todo el que carezca del sello
de dicha Sociedad.